Caja de Extremadura
Un cliente va a abandonar el lugar, porque ha terminado sus gestiones, pero en medio de su paso, en la puerta, se encuentra con un ciudadano marroquí de edad avanzada, que parece tener intenciones de no moverse.
El cliente le increpa para que se retire y le deje pasar, pero el hombre mayor parece no oírle.
Todo el mundo piensa que el pobre hombre tal vez no habla español y que por eso no interpreta bien lo que le están diciendo y nadie lo toma como ofensa, al contrario, piensan que es mejor hacerle señas.
Mientra, otro chico más joven marroquí, que está viendo la escena, se acerca y entabla una conversación con el marroquí.
Tras una breve discusión, el joven se voltea hacia todos los demás clientes que esperan saber de qué se trata para que no se retire y explica:
- Es el Imán, y no se va a mover.
Todo el mundo protesta, se escandaliza y se arma un gran revuelo, pero el caballero ni se inmuta y por supuesto, no se mueve de su sitio.
Al final, uno de los empleados de la caja, abandona su lugar de trabajo, se dirige a la puerta y abre la segunda solapa, para que los clientes puedan salir o acceder por ella.
Antes de volver a su sitio, mira fijamente a los ojos al Imán y le dice:
- Luego nos dicen que somos racistas.
Correos
Un cliente entra en Correos para retirar un giro postal.
El importe del mismo es de unos 33 euros aproximadamente.
La empleada toma el aviso de giro que le entrega el cliente y busca entre los papeles la documentación necesaria, que el cliente rellena y firma.
Mientras atendía a éste cliente, al mismo tiempo hacía lo mismo con otra clienta, con lo que no estaba muy concentrada en lo que estaba haciendo.
La empleada da por terminada la operación y entrega unos 177 euros, cuando el giro postal era de unos 33 euros.
El cliente le comunica su error, pero la empleada, muy terca, insiste en que está bien y vuelve a ojear los papeles.
De nuevo le pide que mire la documentación y le repite el nombre y apellidos, y es cuando al fin la empleada se da cuenta del error.
El cliente devuelve los más de 177 euros y recibe a cambio los 33 y pico.
No esperen más de ésta historia, es toda la conversación que hubo.
No hubo un hasta luego.
No hubo un ¡perdón!
No hubo un gracias.
No humo ni una jodida sonrisa.















